Viernes, 12 de junio del 2026. Noche de gatos.
[ entonces, ya no sé… ]
Hay días en que entra al cuarto
como viuda de soldado
actriz retirada
o una cajera de circo
capaz de venderle fósforos a los bomberos.
Tiene esa mirada
de enfermera del turno noche
de delincuente arrepentido
o bibliotecaria con medias de encaje.
Dice poco
pero deja migas de pan
en las conversaciones ajenas.
Nunca se sabe
si va a acomodarse en tu cuello
o a corregirte la ortografía.
A veces duerme veinte horas
y cuando no
persigue sombras en la cocina
como inspectora municipal de sanidad.
No cree en Dios
pero sospecha de las cortinas
y de las bolsas que se mueven solas.
Colecciona lanas, pelotitas y botones
detesta el agua fría
y ama la imprudencia de ciertos pájaros.
Cuando muestra los dientes
parece que alguien hubiera dejado abierta
la jaula de la ironía.
Por eso podría jurar
que debajo de esa ternura
algo pequeño afila los sentidos.
Y es que a veces se queda inmóvil
frente a una pared desnuda
como si oyera respirar
detrás de los muebles.
Entonces ya no sé
si acariciarle el pelo
volarle un beso
o dejarle un platito de leche.
©levVIDAL27/05/2026
